La lucha canaria constituye uno de los principales elementos que nos identifican como pueblo. Declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Canarias en 2018, hoy en día no se puede entender nuestra vida sin el deporte vernáculo. Se trata de una manifestación identitaria y singular que hay que proteger, conservar y divulgar entre las generaciones presentes y futuras.

Como todos los deportes, la lucha canaria se ha visto afectada por la Covid-19 y, al ser considerada un deporte de contacto, está teniendo mayores dificultades que otras disciplinas para retornar a su actividad. Así las cosas, es necesario establecer protocolos anticovid-19 y test para todos los luchadores con el fin de que las competiciones se puedan reanudar a la mayor brevedad posible.

La caída de la economía ha provocado que muchos clubes de lucha estén en riesgo al no poder contar con el patrocinio de las empresas que habitualmente venían prestándoles apoyo. A eso hay que unirle la merma en los ingresos por la ausencia de espectadores en los terreros – una de las principales vías de financiación de los equipos-, con lo cual también es necesario facilitar la presencia de público, siempre respetando las normas anticovid-19, en las luchadas.

Estamos ante un momento crucial para la lucha canaria y las administraciones públicas de Canarias deben dar un paso al frente para ayudar a un deporte que pelea para subsistir. Solo así podremos seguir defendiendo nuestro deporte y nuestra historia como pueblo.

 

 

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